sábado, 26 de julio de 2008

Con la sangre Roja en el ojo


Argentina cayó ante España en Ourence por 87 a 62, en un partido que fue paliza absoluta de la selección roja, con un gran partido de Ricky Rubio y Juan Carlos Navarro, quien fue el goleador del partido. Mientras que Carlos Delfino fue el máximo anotador de la selección dirigida por Hernández con 15 unidades.

Era un partido, que según os españoles era imposible de que Argentina pudiera hacer un papel digno como para llevarselo ganando, por que según las publicaciones de distintos medios de aquel país, hablaban de una crisis argentina, y lo cierto, es que los campeones olímpicos no pudieron desde el inicio con el team de la Roja. Con Prigioni, Delfino, Nocioni, Scola y Oberto desde el inicio, con muchos errores en los pases y manejos desmedidos tanto de Prigioni como Delfino, Argentina sufrió con cada lanzamiento externo del español Berni Rodriguez. Así se fue el primer cuarto, quizás con una mejor imagen que ante Lituania, pero que aún faltaba para alcanzar el nivel que lo llevó a los mas alto de básquet olímpico.

Con Paolo Quinteros en cancha, Argentina pudo encontrar un poco mas de volumen de juego en ofensiva y estuvo palo a palo con los españoles, pero allí comenzaron otra vez los problemas, muchas pérdidas, desconcentraciones y muchas impresiciones hicieron que el local se alejara para terminar el segundo cuarto con nueve de ventaja.

Del tercero en adelante fue decadencia en decadencia, los locales aprovecharon desde las costumbres indisciplinarias de los nuestro, en este caso, de la mano de Leo Gutiérrez, que mandó a la línea a España desde el arranque con cuatro libres. No aprendemos mas!.

Con muchos jugadores cargados de faltas, España fue superior en todo aspecto. Ni Manu, ni la imposible vuelta del Pichi Campana o Milanesio, iban a parar esto. Solo 7 tantos en el último cuarto fueron un claro reflejo de lo que fue Argentina. Afortunadamente no fue por mas y la culminación de esta gira ibérica fue un desastre, aunque, habrá que esperar que pase el tiempo y que se aceite mucho mas el funcionamiento colectivo que brilla, solo por ahora, de su ausencia.

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