miércoles, 17 de septiembre de 2008

Un Vélez monumental ante River


El conjunto de Liniers obtuvo un importante triunfo en el estadio Monumental, donde los hinchas millonarios despidieron con insultos y silbidos al equipo del Cholo Simeone, que apenas ganó un solo encuentro de los seis que disputó en el torneo Apertura. Fue 2 a 1, con goles de Cristaldo y Hernán Rodrigo López.

Poco y nada produjo River en ataque en el primer tiempo, pese a su apuesta ofensiva con Rosales, Ríos, Buonanotte y Falcao como titulares. Quedó demostrado, una vez más, que acumular delanteros no significa atacar bien. Y en este caso, ni siquiera atacar…

El conjunto conducido por Diego Simeone jamás generó peligro, tanto que el arquero de Vélez, Germán Montoya, era un espectador de lujo durante la primera etapa.

El enojo de Buonanotte, cabezas gachas rumbo a los vestuarios y silbidos de reprobación del público simbolizaron la palidez de la actuación millonaria. Lo de Vélez tampoco fue brillante, ni mucho menos. Pero a diferencia de los locales, fueron sólidos en defensa y produjeron, al menos, un par de aproximaciones de riesgo.

La primera para el Fortín llegó a los 4 minutos, cuando Díaz sorprendió por la derecha y remató al arco, pero Ojeda, salvador como ante Arsenal, desvió al corner. Vélez llegó al gol gracias a un cabezaso de Cristaldo, tras un centro bien ejecutado por Emiliano Papa desde la izquierda y Ojeda no llegó a taparlo, ya que la pelota fue junto al palo izquierdo.

En el segundo tiempo, el Cholo Simeone redobló su apuesta y reemplazó a dos defensores, para el ingreso de Santiago Salcedo y a Augusto Fernández, pero sólo consiguió desequilibrar más a su equipo, que dejó demasiados espacios libres en el fondo para los contragolpes.

La sensación en el estadio Monumental era que Vélez estaba más cerca de ampliar su ventaja, que River de conseguir la igualdad. A los 12 minutos, Ojeda le ahogó el grito de gol a Víctor Zapata, que cabeceó con comodidad en el centro del área, luego de un corner desde la izquierda. Y a los 20m. Papa estuvo cerca con un tiro libre que se fue apenas por encima del travesaño. Quizás le faltó ambición o inteligencia al conjunto de Liniers para definirlo en ese momento, y por eso terminó sufriendo. A los 23 minutos, Buonanotte avisó con un derechazo cruzado, que se fue apenas junto al palo derecho. Y sólo tres minutos más tarde, una buena definición de tijera de Andrés Ríos y un error de cálculo de Montoya le dieron la igualdad a River.

Quizás un alivio para Simeone, dentro de tanta malaria en el encuentro, pero a los 36 minutos, Emiliano Papa, el mismo que había enviado un gran centro en el primer gol de su equipo, avanzó unos cuantos metros con la pelota, aprovechó el desorden defensivo de los locales, armó una pared y definió ante Ojeda, la pelota rebotó en el travesaño y el ingresado Rodrigo López, con el arco libre, estableció el 2-1.

Vélez no fue mucho más que River, pero el equipo de Núñez perdió porque fue su propio enemigo. Sin movilidad, ni ideas claras, cualquier esquema ofensivo está condenado al fracaso. Su rival, por el contrario, mantuvo el orden y sacó provecho de la confusión general del conjunto de Simeone. El caos de River imperó dentro de la cancha y, seguramente, se trasladará hacia fuera.

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